El bébe de Rosemary o La semilla del diablo de Ira Levin (reseña)

Muy pocas veces leo obras de terror, ya que soy bastante asustadiza, pero en esta ocasión decidí salir de mi zona de confort y aventurarme por las páginas de El bébe de Rosemary, del autor estadounidense Ira Levin. Fue publicado en 1967 y llevado al cine por el director Roman Polanski al año siguiente. Es una historia fácil de leer y, en ocasiones, se diría que no pasa nada, ya que se narra la vida del matrimonio Woodhouse, conformado por Guy y Rosemary, en su apartamento del antiguo edificio Bramford ubicado en New York. Los hechos comienzan a complicarse cuando Rosemary queda embarazada y su vida social se limita a sus demasiado amicales vecinos Minnie y Roman Castevet. 

Portada del libro El bebé de Rosemary o La semilla del diablo de Ira Levin. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

El embarazo 

Rosemary es una ama de casa que desea embarazarse y tener tres hijos, pero su marido Guy no quiere tenerlos hasta que su carrera como actor despegue. La actitud de él cambia después de una cena con Minnie y Roman Castevet. Al principio, ella no sospecha nada de esta fuerte relación y cree que Guy ve en sus ancianos vecinos a un reemplazo de sus padres. Spoiler. Lo malo es que el embarazo no surge de manera natural, ya que la joven está sorprendida al saber que su esposo ha tenido sexo con ella sin su consentimiento y mientras estaba inconsciente. Ella incluso cree que ha sido una pesadilla. No se pone en blanco y negro la palabra violación, pero los sentimientos de Rosemary después del hecho sí la señalan. 

La muerte de Hutch 

Hutch, padre postizo de Rosemary y antiguo casero de la misma, trata de disuadirlos para que no se muden a ese edificio, que es calificado como zona de muerte, ya que han ocurrido varios suicidios, un caso de canibalismo y se descubrió que un antiguo vecino era adorador del diablo. El matrimonio hace caso omiso del consejo y se muda muy entusiasmado a su nuevo hogar. Meses después, él visita a la joven, sin saber que está embarazada, y la encuentra en un estado de salud deplorable. Hutch coincide con Roman Castevet en el departamento y decide investigar qué hierbas le están dando a su protegida los amables vecinos. Spoiler.Esa misma noche él la llama para verla al día siguiente, pero nunca llega al encuentro. Rosemary se entera de que ha entrado en coma durante la madrugada y nunca llegan a conversar, pero como buen protector, antes de morir, le deja un libro para decirle lo que está aconteciendo a su alrededor y dentro de ella.

Escena de la película El bebé de Rosemary de Roman Polanski. Fuente: Infobae.

¿Complot real o transtorno mental?

A lo largo de la historia no llega a suceder nada extraño de forma concreta, solo hechos fortuitos como que el actor que competía con Guy, por un papel, quede ciego de forma inesperada o que Hutch caiga en coma sin razón aparente. Lo que lleva al lector a pensar si las sospechas de Rosemary, después de leer el libro que le dejó Hutch, son una especie de trastorno mental o realmente está rodeada de personas malvadas que quieren hacerle daño a ella y a su bebé. Spoiler. Ella, incluso, llega a sospechar que su esposo y el médico que la atiende están involucrados en el complot. Rosemary intenta huir de su de todos, pero ellos la encuentran y la llevan devuelta al departamento donde termina dando a luz. Bebé que está marcado por lo sobrenatural.

Mia Farrow en el filme El bebé de Rosemary. Fuente: Infobae.

Sé que este es un libro conocido y muchos de ustedes deben haber visto la película, pero si les gustan las historias de suspenso sin terror explícito, les recomiendo leer este libro. A mí me gustó porque Levin brinda espacio para que el lector vaya llenando vacíos con su imaginación y se anime a formular una hipótesis sobre lo que realmente está sucediendo.

Sakura de Matilde Asensi (reseña)

Sakura es el último libro publicado por la escritora española Matilde Asensi. Ella es una de mis autoras favoritas y tengo casi todos sus obras en mi librero. En esta ocasión, Asensi nos presenta una aventura en la que la desaparición del Retrato del doctor Gachet de Vincent Van Gogh será el inicio de una singular búsqueda, la que llevará a cinco personas, totalmente distintas, a mortales pruebas en Japón para recuperar el cuadro.

El Retrato del doctor Gachet 

El citado cuadro de Vincent Van Gogh fue subastado en Christie’s por la cifra récord de ochenta y dos millones y medio de dólares. Lo compró el millonario japonés Ryoei Saito. Lo que no esperaba Saito es que el gobierno de su país le pidiera astronómicos impuestos por la obra. Enfadado con ellos anunció en una rueda de prensa mundial que el lienzo desaparecería con él. Es por eso que desde su muerte, en 1996, nada se ha vuelto a saber de la obra en el mundo del arte. Algunos especulan que el cuadro se incineró con el cuerpo de Saito. Spoiler. Lo que pocos saben es que el dueño de la funeraria, que se ocupó de los restos de Saito, no pudo permitir ese crimen y rescató el retrato antes de que se perdiera entre las llamas.  

Retrato del doctor Gachet por Vincent Van Gogh. Dominio público.

Cinco desconocidos 

Desde la galería Père Tanguy en París y con la dirección del japonés Ichiro Koga, un grupo de cinco desconocidos motivados, inicialmente, por el dinero comenzará la búsqueda del cuadro y tendrá que enfrentarse a una serie de peligrosas pruebas. La enfermera Odette, el galerista Hubert, el artista urbano Oliver, la pintora y galerista on line Gabriella y el contratista John viajarán por Japón enfrentando riesgos y descifrando enigmas que les guiarán en la búsqueda del retrato. 

Portada del libro Sakura de Matilde Asensi. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

La familia Koga 

El incansable Ichiro Koga es el líder de la búsqueda, pero él y su familia esconden un gran secreto. La familia está conformada por Kentaro, el padre de Ichiro; Fumiko, es la madre, y Midori, la esposa de Ichiro. Es a través de ellos que conoceremos mucha información sobre Japón. Spoiler. Fue Kentaro, dueño de la funeraria antes mencionada, quien contradijo la última voluntad de Saito y rescató el cuadro. La culpa por haber deshonrado a su familia lo hizo terminar en una silla de ruedas, pero está dispuesto a redimirse a toda costa. 

Vincent Van Gogh 

A lo largo del libro se conoce mucho de la vida del artista e incluso se presentan los extraños hechos que rodearon su muerte. Se explica su admiración por Japón y cómo influyeron en su obra los grabados del ukiyo-e. Además, las tradiciones de la cultura japonesa se entremezclan con la pintura impresionista y el arte urbano. Fue muy interesante conocer la difícil personalidad de Van Gogh y cómo la genialidad artística no necesariamente va de la mano con ser un ser humano amado y aceptado por su entorno familiar. 

La voz de Hubert

El libro está narrado en primera persona por Hubert, el galerista quebrado que solo aceptó participar por el dinero. Sus impresiones y sentimientos nos harán compartir los sufrimientos que el grupo deberá pasar en cada prueba para obtener las fichas que los llevarán a descubrir la ubicación de la obra perdida. Spoiler. A través de Hubert también viviremos la relación tensa que el grupo desarrollará con John, el contratista estadounidense, quien terminará abandonando la misión a pesar de la gran cantidad de dinero ofrecido. 

Finalmente, les recomiendo este libro para que disfruten de esta gran aventura basada en un hecho real, actualmente nadie sabe dónde se encuentra la obra, y que tendrá un final que los dejará impresionados y tal vez pensando cómo en la vida todos los círculos se cierran tarde o temprano. Si les gusto esta reseña también pueden leer la de Todo Bajo el cielo de la misma autora.

La Perricholi. Reina de Lima de Alonso Cueto (reseña)

Me fascinan los libros de ficción histórica y desde que se publicó el libro “La Perricholi. Reina de Lima”, del autor peruano Alonso Cueto, tuve muchas ganas de leerlo. Me interesa la época del Virreinato en el Perú, ya que soy fan de las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma desde pequeña (mi tesis de la universidad es sobre él). Además, sé que el autor dedicó diez años a investigar y a documentarse sobre la protagonista para ofrecernos un libro sólido y dinámico a la vez. 

Foto: Sandra Ramírez Checnes. Portada del libro La Perricholi. Reina de Lima de Alonso Cueto.

Libre como el viento

El libro de Cueto nos aproxima a Micaela Villegas, la Perricholi, con una mirada de admiración que comparto. Fue una mujer trabajadora (actriz de teatro), que se casó cuando quiso y vivió su vida sin temer a los convencionalismos de la sociedad limeña del siglo XVIII. Spoilers. Incluso tuvo dos hijos con distintas parejas y trabajó para mantenerlos sin abochornarse por ser una madre soltera. ¿Sería una precursora del feminismo? Yo diría que sí. La escena en que insiste en ir a probar café, acompañada por su hermana mayor, a un establecimiento frecuentado por hombres lo ilustra. Ella no se inmuta cuando le indican que no pueden atenderla por ser mujer y solo se siente contenta cuando el mismo dueño de la cafetería las atiende. Recordemos que en esa época las mujeres no asistían a lugares públicos, de este tipo, sin la compañía de un esposo o pretendiente. 

Retrato de Micaela Villegas. Fuente: Compendio Histórico del Perú, Historia del Siglo XVIII, Tomo IV, Editorial Milla Batres S.A. Lima, 1993.

Para el amor no hay edad

La obra nos muestra toda la vida de Miquita, como la llamaría su amante el virrey Manuel de Amat y Junyent, desde su nacimiento hasta su muerte. Disfruto mucho de los libros en los que puedo acompañar a un personaje en sus alegrías, tristezas, errores y aciertos. Spoliers. Micaela tenía una personalidad magnética y una vez que logró conquistar al virrey lo manejó a su antojo a pesar de que él le llevaba unos cuarenta años de diferencia. Resulta cómica la escena en la que lo hace salir a medianoche, en pijama, a traerle una jarra de agua de la fuente de la Plaza de Armas de Lima. Como el mismo Amat reconoce en la historia, él gobernaba el poderoso Virreinato del Perú y en su corazón reinaba Micaela. 

Con paso firme

Micaela caminaba por todo el centro de Lima como si fuera un gran escenario y se engalanaba para ello. Son exquisitas las descripciones de todos los accesorios que usaba y cómo los llevaba. Cueto nos narra cómo le gustaba convivir con las vendedoras, los pregoneros e incluso con las estiradas damas limeñas que se pavoneaban seguidas de cerca por su séquito de esclavos. Spolier. Miquita confiesa que no podría vivir en ningún otro lugar del mundo y es una de las razones por las que no acompaña a Manuel Amat cuando él debe regresar a España. Además, nunca hubiera abandonado a su familia, a la que amaba y apoyaba con ahínco. Es satisfactorio verla convertirse en una abuela que hace sonar sus botines al caminar y que lleva el corazón henchido de amor por los nietos que le ha dado su hijo Manuelito. 

Les recomiendo este libro para que conozcan un poco más de la Lima en la que El Coliseo de las Comedias se abarrotaba de público y las tapadas de pie diminuto hacían sus diabluras. También encontrarán las historias de Santiago el volador, quien intentó fabricar una especie de aparato volador inspirado en las aves, y de la ingeniosa Marianita, una adolescente de trece años, obligada a casarse por su familia con un hombre que podía haber sido su abuelo y cómo escapó de ese infeliz matrimonio. Disfruten del gran trabajo realizado por Alonso Cueto.

Ficha técnica del libro
Título: La Perricholi. Reina de Lima.
Autor: Alonso Cueto.
Editorial: Literatura Random House.
Año: 2019.
Páginas: 442.

Algún lugar seguro – cuento

Llegó en la quincena de marzo, dos semanas antes de que comenzáramos la cuarentena en Lima. Yo no me sabía su nombre. Solo que, a veces, cantaba de día y que, al caer la noche, leía recostada contra el sofá, vestida con un camisón amarillo pálido. La observaba a través del ventanal. En mi edificio ingresa poca luz, aunque estés en el primer o en el último piso, es un problema de diseño. Quizás por eso todos dejamos las cortinas arriba. Miramos nuestras casas, perdemos el pudor y pueda ser que así nos sintamos menos solos. 

Foto de josue Verdejo en Pexels

Desde los diez años soy fanático de las computadoras. Programar es mi lenguaje. Instrucciones en serie, órdenes para controlar el comportamiento de una máquina. Mis jefes están a más de diez horas de diferencia horaria, es un alivio. Trabajo para una empresa india. No puedo negarlo, prefiero hablar con computadoras, su sistema nunca tergiversa. Es lo que es. 

Con R. sí pude comunicarme, al menos durante casi un año. También estudiaba ingeniería informática. Se vestía de colores y nunca se molestó porque yo solo usara negro. Es un color que no exige demasiado pensamiento, un uniforme que nadie nota. Con ella bailé y reí. Ojalá hubiera sabido sostener una red entre los dos.  

Y aquí estoy, coleccionando las risas, las canciones y los retazos de las frases que el viento empuja hasta mi departamento. Arruga la nariz cuando lee. ¿Qué pasajes la invitarán a hacerlo? 

Cómo conocerla. ¿Preguntarles a mis otros vecinos? No. Muy intrusivo. ¿Pasarle un papelito debajo de la puerta? No, podría asustarse. ¿Dejarle un cartel de hola desde mi ventana? Muy infantil. Qué difícil es ser adulto.

Hasta que una sarta de maullidos trepó por el ventanal. Me asomé. Tenía un gato, atigrado y rechoncho, color miel, con rayas más oscuras. Un tigrecito. Los maullidos, agudos, como exaltados. 

Respiré hondo, la busqué en el chat del edificio (no tenía nombre, solo un número) y envié el mensaje:

-Hola, soy Carlos. Tu vecino del quinto piso. 

-Hola. Dime.

-¿Está bien tu gato?

Dos horas después: 

-Hola. Sí, ¿por?

-Su maullido se oía un poco raro. 

-¿Eres veterinario?

-No, pero mi mejor amigo lo es y cuando su gato está enfermo su maullido cambia. 

-Ah, todo bien. Gracias…. Soy Paz. 

Chateamos dos semanas. Conversábamos de la vida anterior. Éramos felices y no lo sabíamos. O sí lo sabíamos pero no lo decíamos en voz alta. Me mandaba memes de gatos y yo le enviaba memes literarios. Me dijo que me veía todo el día en la computadora. Le expliqué mi trabajo. Es difícil hacerlo porque es indescifrable, incluso para mí. Me sentí conectado pero con algo más real, más visible, una conexión humana que había dado por perdida.  

La última noche de esas dos semanas escuché un grito. ¿Sería ella? Revisé el WhatsApp del edificio. Ni un mensaje. Le escribí para preguntarle cómo estaba. Nada. Era muy tarde, yo estaba hablándome con mis jefes. Volví a revisar el teléfono buscando su respuesta y nada. 

Pasé un larguísimo día esperando que la cortina de su ventana se descorriera. Intentando verla. O a su gato. Alguna muestra de vida. Su voz llegó de pronto. Cantaba. Me concentré en el trabajo y esperé tranquilo a que me hablara otra vez. Pero volvió el miedo. Un dolor de pecho, la garganta obstruida, la saliva pesada. La primera vez que sentí las palpitaciones creí que iba a morir. Recién había comenzado la universidad y antes de los exámenes parciales terminé en emergencias. Mis padres creyeron que era un preinfarto, en mi familia hay un largo historial de enfermedades al corazón. No. No tenía nada. Me enviaron a casa con un calmante. Me recomendaron hacer deporte y tomar la universidad con calma. R me calmó. El tiempo que estuvimos juntos me asusté menos de estar vivo. Respiro, respiro. Cuento hasta diez y vuelvo a empezar. Me sumerjo en el entramado de la computadora, codifico. Respiro.

Paz leyó el chat de Carlos. Mencionaba el grito que ella quería olvidar. Lo ignoró. Deseaba borrar de su mente el instante en que le avisaron que Laura, su prima más querida, había muerto. Lloró encerrada. Lloró furiosa. La pandemia no le permitiría despedirse, verla una vez, la última, imaginar que vivía. Refugiarse en los libros, hacer los informes de lectura, qué más quedaba. Pero no encontraba palabras para decir: No puedo hablar. No ahora. 

Miraba mi celular a cada rato. ¿Estaría enferma? Es horrible inventarse historias cuando no tienes certezas. Y la ventana seguía cerrada. Esperé un mes entero. De día y de noche me reconcentré en el trabajo y fui ascendido a jefe de programadores. Aunque mi inglés es malo, parece que lo críptico es el lenguaje universal. 

Tomé un libro de mi estantería, el único de narrativa. Me vestí con un abrigo impermeable negro al que rocíe de alcohol; con mascarilla y protector facial, con guantes descartables, una improvisación de astronauta pero tan necesaria. El sol había roto la neblina. Me sentí confiado. Toqué el timbre, esperé y unos pasos tímidos se acercaron. Por toda respuesta escuché los maullidos y las pisadas alejándose. Regresé con el libro a mi puerta.

No insistí más. Estaba viva. Eso era todo lo que importaba.

Al poco tiempo me enteré de que había dejado el departamento. El portero me dijo que tuvo un problema familiar y se fue con dos maletas, el gato y una jaula. Ningún mueble era suyo. Veo el sofá, conserva la hondura de su cuerpo. 

He pedido a una librería los libros que me recomendó. Aunque los lea todos no voy a entenderla. 

El misterioso caso de Styles de Agatha Christie (reseña)

El 15 de setiembre se celebra el nacimiento de una de mis escritoras favoritas y para mí la maestra de la novela de detectives: Agatha Christie. Además, este 2020 se cumplen 100 años desde que llegó a las manos de los lectores su primer libro titulado El misterioso caso de Styles, obra que fue publicada por primera vez en los Estados Unidos en octubre de 1920 y en el Reino Unido en 1921.

Hastings y Poirot

En esta historia el capitán Hastings ha regresado de la guerra y es invitado por su amigo John Cavendish a pasar una temporada en la residencia de Styles. Las vacaciones se arruinan cuando Emily Cavendish, madrastra de John y dueña de la mansión, aparece muerta en su dormitorio. Al principio se cree que murió de un paro cardiaco, pero más adelante se comenzará a sospechar que fue envenenada. Situación que permitirá que aparezca, por primera vez, el detective Hércules Poirot, del que Hastings es amigo y colaborador,  y ponga en funcionamiento su característica inteligencia. También se presentará en escena el inspector Japp, personaje recurrente en posteriores novelas de Christie. 

Hastings, Poirot y el inspector Japp en la película que se realizó basada en el libro.
Fuente: abc.es

Los habitantes de la mansión Styles

En algunas ediciones se presenta una útil guía del lector, ya que en la obra intervienen casi una veintena de personajes, lo que puede generar confusión e impedir que se disfrute del caso. En la mansión, ubicada en Essex (Inglaterra), viven los hijastros de Emily, la esposa del mayor de ellos (John Cavendish), Alfred Inglethorp (segundo esposo de Emily), Cynthia Murdoch (protegida de Emily), Evelyn Howard (mejor amiga de Emily) y los sirvientes. Además, se incluyen un par de diagramas para conocer la distribución de la casa y conocer qué dormitorio pertenece a cada miembro de la familia. Información que será muy útil para que Poirot vaya descifrando quién miente sobre en qué lugar estaba al momento del crimen. 

Poirot y el asesino

Las pruebas que empiezan a aparecer requieren que el lector esté muy atento, ya que Poirot no suelta prenda y no comparte sus hallazgos con Hastings. A lo largo de las páginas hace que su amigo y todos los que estamos leyendo nos devanemos los sesos buscando al asesino. Comienzan los spoilers. Inicialmente todos los hechos apuntan a Alfred Inglethorp, ya que se convertirá en un viudo muy rico, pero el detective se empeña en impedir que sea juzgado. A pesar de que el hombre no tiene una coartada sólida, estuvo ausente la noche del asesinato y el farmacéutico del pueblo declara haberle vendido un veneno. 

Portada del libro El misterioso caso de Styles. Foto: Sandra Vanessa Ramírez Checnes.

No todos son lo que parecen 
Los dos hijastros de Emily Cavendish son acusados por el asesinato, pero es John quien se lleva la peor parte, ya que en horas previas a la muerte de su madrastra discutió con ella de forma acalorada. Vienen más spoliers. Por otro lado, las huellas de Lawrence, hermano menor de John, aparecen en una botella con estrictina (veneno) del dispensario en el que trabaja Cynthia Murdoch. ¿Cómplices del asesinato? Sí, existen un par de cómplices, pero no son ellos. ¿Serán la esposa de John y su amigo el toxicólogo? 

Finalmente, debo comentarles que me gustó el libro sobre todo porque pude acompañar a Hércules Poirot en su primera investigación. Además, fue excitante verlo desenmascarar a la mente maestra del crimen. Los invito a disfrutar de este clásico de las novelas de detectives y sobre todo a seguir leyendo a Agatha Christie.  

Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas (reseña)

“¿Por qué el libro se llama Los tres mosqueteros, si cuando lo lees te das con la sorpresa de que D’Artagnan es prácticamente un cuarto mosquetero?” He escuchado ese comentario de varios de mis amigos y amigas al adentrarse en este clásico de más 700 páginas. La explicación que me agrada es cómo cambia la vida de D’Artagnan al conocer a los que serán sus colegas de armas y amigos de corazón: Athos, Porthos y Aramís.

Esta novela histórica no es, totalmente, producto de la imaginación de Dumas, sino que él se inspiró en los manuscritos que descubrió en la Bibliothèque Nationale: Memorias del señor D’Artagnan, teniente capitán de la primera compañía de los mosqueteros del rey, de Gatien de Courtilz de Sandras (Colonia, 1700). El dato anecdótico es que Dumas se quedó con el libro cuando regresó a París y nunca lo devolvió a la biblioteca pública de Marsella. Mi nivel de indignación es alta ante este hecho a pesar de que la novela me gustó mucho.

Portada de Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Juego de ajedrez a gran escala
Esta novela de aventuras en la que los duelos se dan en cada esquina, y defender el honor vale más que la vida misma, se asemeja a un juego de ajedrez. En sus páginas son el Cardenal Richelieu y el rey Luis XIII de Francia quienes se enfrentan en el tablero de ajedrez, pero desde mi percepción los jugadores reales son el primero y el duque de Buckingham. Viene un spoiler. Ambos utilizan como piezas del juego a los reyes y súbditos de sus respectivos países con tal de conquistar el amor de la reina, Ana de Austria, o vengarse de ella.

La reina, Ana de Austria, y el Cardenal Richelieu. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Lo fácil que es enamorarse
Me llama la atención las encendidas pasiones que se suscitan en la historia. Una mirada basta para jurarse amor eterno y un desaire para desatar un odio sin igual. Viene otro spoiler. Ejemplos de estos amores son: Aramis y su amada (fiel a la reina), D’Artagnan y Constance Bonacieux, el duque de Buckingham y la reina. De los odios: Cardenal Richelieu y la reina, Milady de Winter y Buckingham, D’Artagnan y Milady (ella no perdonará su engaño al haber suplantado a su amante de turno). Sí, Milady odia a varios y es odiada por otros tantos (la lista es bastante larga).

Amores malditos
D’Artagnan y sus amigos sufren penurias económicas, pero sobre todo están a punto de morir en cada misión en la que se embarcan. Lo curioso es que no les importa mientras estén seguros de que su amada les corresponde. Lamentablemente, este sentimiento no es suficiente para asegurar la felicidad de nuestros personajes. Viene otro mega spoiler. Buckingham muere desangrado, en su palacio, sin volver a ver a Ana de Austria. A su vez D’Artagnan atesora entre sus brazos a la valiente Constance, quien muere a causa del veneno suministrado por Milady.

Ilustración en la que aparecen Los tres mosqueteros y D’Artagnan. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Milady de Winter
Aparece un par de veces en la primera parte y se roba el protagonismo en la segunda. Este personaje es fascinante y me pregunto cómo sería la historia contada desde su punto de vista. Es un ser vengativo con mucha habilidad para utilizar a los demás. Spoilers por doquier. Su capacidad para manipular a las personas llega a un nivel magistral al convencer a John Felton, hombre de confianza de su cuñado, para que asesine al duque de Buckingham. Sus ansias de venganza y sangre fría son tangibles al arrebatarle la vida a la joven Constance y luego morir sin siquiera nombrar a su pequeño hijo.

Ilustraciones en las que aparece Milady de Winter. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Un libro largo pero con una narrativa atrapante. Me atrevería a decir que se compara con una película de acción de nuestra época. Todo el tiempo está sucediendo algo. Altamente recomendado para quienes disfrutan de los clásicos donde confluyen amores, odios, luchas de poder e intrigas por doquier.

Ficha técnica del libro: Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas.
Ilustraciones: J.A. Beauce y F. Phillippoteaux.
Editorial: Biblok.
Número de páginas: 754

Mi país inventado – Isabel Allende (reseña)

Este año comencé a leer a Isabel Allende sin muchas expectativas, pero los dos libros que he leído hasta ahora me han gustado mucho. Pueden revisar mi post sobre Inés del alma mía para saber cómo fue mi primer encuentro con la autora chilena. 

Radiografía de una sociedad

Hace unos días terminé Mi país inventado y ahora me siento una amiga de la autora. Allende nos lleva por un recorrido íntimo sobre el Chile de su infancia y juventud. No idealiza su país, pero sí resalta los detalles que lo hacen su refugio emocional. Además, nos brinda una radiografía de la sociedad de Santiago de Chile en la que podemos observar sus carencias y cualidades. Conocí a la mujer chilena tradicional y considero que es muy parecida a la mujer conservadora peruana. La que atiende al esposo y antepone las necesidades de su familia a las propias. También me resultó divertida su descripción del arte del chisme y cómo su familia lo practica. Debo reconocer que los peruanos no nos quedamos atrás: también nos encanta el chisme aunque siempre lo neguemos.

Portada del libro Mi país inventado. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Una mujer de mundo

La autora ha viajado por muchos países y también vivió en varios. Me pareció muy entretenida la secuencia en que nos comparte cómo se plantó ante el estadounidense que ahora es su marido y le dijo que ella quería casarse. Cómo le enfatizó que la mujer chilena, la que está pegada a su alma, quiere un hogar y no solo un romance. 

En definitiva es un libro corto, transparente y muy ameno. Disfruté de la sinceridad de Allende y de acompañarla por un camino que ha tenido alegrías y tristezas. Es una megacharla con una mujer decidida y sobre todo interesante por todo lo que ha vivido. Un libro recomendado para los que gustan de la no ficción.

Una canción salvaje de Victoria Schwab

¿Los monstruos son producto de las acciones de los seres humanos? Según Victoria Schwab, escritora estadounidense creadora de historias de fantasía, la respuesta es afirmativa. Al menos es lo que nos explica a través de Una canción salvaje, libro que nos presenta a la ciudad de Verity y a los seres que habitan en ella: humanos y monstruos en guerra constante.

Los monstruos creados por los humanos
Schwab nos arrastra a esta ciudad dividida en norte y sur. En la primera se pagan altos precios al mercenario Callum Harker por la protección contra los monstruos y en la segunda se lucha junto al ejército de Henry Flynn para sobrevivir a los mismos. Los tres tipos de seres que son productos de los pecados y la violencia de las personas son: los Corsai, los Malchai y los Sunai. Además, cada uno tiene una canción tétrica.

Portada de Una canción salvaje. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Dos familias
La historia comienza con Kate, hija de Harker, incendiando una iglesia para que la expulsen de la sexta escuela a la que asiste y regresar a Verity junto a su padre, ya que anhela demostrarle que es merecedora de llevar su apellido y algún día comandar la ciudad en su lugar. La otra familia está formada por Flynn, su esposa Emily y los tres Sunai que cría como hijos: Ilsa, Leo y August. Lo más curioso es que a pesar de que en la segunda conviven con tres monstruos, los lazos de afecto son más profundos y hasta logran tener a un gato como mascota.

Verity
La autora logra que la ciudad sea un personaje omnipresente que abraza toda la historia, ya que sus calles derruidas y la oscuridad que delinea sus fronteras son como una enfermedad que no puede superar. Además, la tensión que flota en el ambiente es como una fiebre que se enciende al anochecer y da vía libre a los monstruos para salir a matar. Deja de leer desde aquí si aún no has leído el libro y pasa al último párrafo.

Kate y August
Por un momento pensé que se iba a usar al clásico Romeo y Julieta, pero la autora no cae en el facilismo y eso me encantó. La relación de Kate y August no nace de una atracción física o un romance en ciernes, sino como parte de la guerra. Ella quiere cazarlo y mostrarlo como un trofeo ante su padre. Él fue enviado a la escuela a espiarla para poder usarla como ventaja si se rompe la tregua. Lo resaltante de su vínculo es que August logra sentirse menos monstruo al no abandonar a Kate y ella se permite volver a ser humana al confiar en un ser que le puede robar el alma al tocar su violín.

Ilustración que presenta a Kate Harper y August Flynn. Foto: Nanfe. CC BY-NC-ND 3.0

En esta reseña, debo confesar que no soy fan de los libros de fantasía, pero la narrativa de Victoria Schwab me atrapó de principio a fin. La construcción del mundo, los matices de los personajes y los niveles de intensidad que se manejan en esta historia son toda una montaña rusa de emociones. Sufres con August, te indignas con Harker, deseas escuchar la voz de Ilsa y quieres acompañar a Kate para que no se sienta abandonada. Un libro altamente recomendado por esta lectora voraz y, si quieres conocer otro tipo de monstruo, lee mi post sobre El sabueso de los Baskerville. Los clásicos también tienen un encanto particular.

Los crímenes de Alicia de Guillermo Martínez

¿Un asesino puede matar a sus víctimas inspirándose en Alicia en el país de las maravillas? Esta es la pregunta que Guillermo Martínez, escritor argentino, le lanza al lector desde las primeras páginas del libro. Este podría considerarse como la segunda parte de Crímenes imperceptibles publicado en 2003, libro que fue llevado al cine por Álex de la Iglesia con el título de Los crímenes de Oxford. 

Portada de Los crímenes de Alicia. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Dos viejos conocidos
Martínez permite que aparezcan nuevamente el joven estudiante de Lógica matemática y el célebre profesor Arthur Seldom. Ambos comenzarán a investigar una serie de trágicos sucesos que tienen como punto central a Lewis Carroll y su clásico. Además, podremos conocer a los singulares personajes que forman parte de la Hermandad Lewis Carroll. Deja de leer desde aquí si aún no leíste el libro y pasa al último párrafo.

Retrato de Lewis Carroll. Fuente: Wikipedia/National Portrait Gallery London.

Retratos prohibidos 
La controversia sobre la supuesta pedofilia practicada por Carroll a sus “niñas amiguitas”, a través de sugerentes retratos fotográficos es una línea transversal de la obra, ya que nos toparemos con la colección realizada por el autor. Y será utilizada como pantalla por un desalmado editor que busca ocultar su negocio de pornografía infantil, sin importarle asesinar para ello. 

La frase escondida
El detonante de todas las tragedias será una frase escrita en un trozo de papel, arrancado de los diarios personales de Carroll, y encontrado por la becaria Kristen Hill. Dicho papel cambiará la vida de la joven, aniquilará su espíritu y la empujará al suicidio.

Finalmente, debo comentarles que el libro me gustó mucho, ya que es una mezcla de novela policíaca, pero que utiliza las matemáticas para descifrar detalles y hechos que no saltan a la vista. Es un texto que fluye rápidamente y permite que el lector viva la historia, pero sin que nunca deje de prestar atención. 

Déjame

Déjame

Si me encuentras dormida,

déjame dormir hasta que se me agote el futuro.

Si me encuentras despierta,

déjame beber de a sorbos el presente.

Si me encuentras llorando,

déjame lavar mis heridas del pasado.

Y si ya no me encuentras,

déjate sonreír porque alcancé la libertad.