La favorita del Inca es un libro escrito por Raúl Tola. La historia atrajo mi atención porque me pareció interesante desarrollar una especie de novela policiaca en la época del incanato. Inicialmente, me perdí en el relato porque los flashbacks eran muy abruptos para mi gusto. Pero luego le fue cogiendo el ritmo a la trama y cariño al empeñoso Amaru, investigador del misterio. Los datos históricos le dan rigurosidad y el final del libro logra dar una interesante vuelta de tuerca que el lector no se espera. Recomendado para los quieren tener una aproximación novelada al período histórico incaico.
Portada del libro La favorita del Inca de Raúl Tola. Foto: Sandra Ramírez Checnes.
El mundo perdido es una novela del escritor escocés, Arthur Conan Doyle. La historia fue publicada en 1912 y narra el viaje al Amazonas del excéntrico profesor Challenger junto al joven periodista Ned Mallone, el aventurero lord John Roxton y el profesor Summerlee. Es increíble como una ficción escrita hace más de cien años no pierde vitalidad y es capaz de capturar al lector en este mundo detenido en el tiempo. Entre sus páginas conviven pterodáctilos, gigantescos herbívoros y hombres prehistóricos. ¿Les gustan los libros ambientados en lugares recónditos?
Portada de El mundo perdido. Foto: Sandra Ramírez Checnes.
Conocí la obra de María Dueñas gracias a “El tiempo entre costuras”. Me gusta mucho la forma en que escribe porque es muy cuidadosa con los detalles, pero a la vez no deja que la tensión de la trama caiga o se vuelva monótona.
La historia de “Las hijas del capitán” empieza cuando las hermanas Victoria, Mona y Luz se ven obligadas a emigrar de Málaga (España) a Nueva York, Estados Unidos. Ellas parten junto a Remedios, su madre, al encuentro de su padre Emilio Arenas. Pero la convivencia familiar tendrá más sinsabores que miel debido al terrible carácter de las jóvenes. A ello se sumará la pronta muerte de Emilio, lo cual sumirá a la familia en el trance de tratar de sobrevivir a las deudas y al dolor de estar lejos de su país natal.
Portada del libro «Las hijas del capitán» de la escritora española María Dueñas. Foto: Sandra Ramírez Checnes.
En las noches en que devoré este libro fui testigo de las alegrías y tristezas de las hermanas Arenas. Sufrí con ellas cuando bajaron del barco, después de un mal viaje, y estaban en un país tan distinto y del que no conocían el idioma. Compartí sus amores y decepciones. Las contemplé mientras lloraban de rabia e impotencia ante las injusticias que no se cansaban de colarse en sus vidas. También fui testigo cuando tuvieron que tragarse sus frustraciones y desengaños teniendo como única compañera la pared de su humilde dormitorio. No les doy más detalles porque no quiero aguarles la lectura.
Cabe resaltar que esta novela tiene un trasfondo histórico y social, ya que nos permite acercarnos a la vida que tuvieron que empezar los españoles que se aventuraron a Nueva York, en los años 30 y 40, con el objetivo de ahorrar y construir un futuro para sus seres queridos. Todos con la esperanza de, algún día, regresar a la Madre Patria.
Páginas interiores del libro «Las hijas del capitán», en las que se puede apreciar avisos publicitarios típicos de los años 30 y 40. Foto: Sandra Ramírez Checnes.
Es genial como Dueñas nos hace transitar por Cherry Street, el Harlem Hispano, la calle Catorce y Brooklyn. Yo realmente me sentía ahí. En este párrafo encontrarán varios spoilers. Veía la lavandería en la que Luz conseguiría trabajo e imaginaba el alicaído local de El capitán. Escuché la música emerger del libro la noche en que Luciano Barona invitó a las hermanas al bar “El Chico”. Admiré a Sor Lito por no desamparar a las Arenas y convertirse en su abogada. Se me enterneció el corazón ante la incondicionalidad de Fidel, el hijo del dueño de la funeraria, que vivirá enamorado de Luz y que nunca será correspondido.
Esta reseña trata de abarcar los puntos más interesantes de un viaje de 620 páginas que les recomiendo a los que, como yo, disfrutan de la ficción histórica. Una narración clara y seductora a la vez. Cargada de emociones y de personajes que se dejarán extrañar al terminar el libro. Una historia que me atrapa cada vez que la vuelvo a leer.
“Todo bajo el cielo” se publicó en septiembre de 2006 y es la quinta novela de la española Matilde Asensi. Ella estudió periodismo y siempre tuvo la vocación de convertirse en escritora. Inicialmente fue llamada “la Pérez Reverte femenina” y a ella le encantaba. A pesar de que en España se consideraba a la novela de aventuras como un género menor, ella no lo veía de esa manera. Desde mi punto de vista, su trabajo ha impulsado la revalorización de este tipo de novelas, puesto que la obra de Asensi se caracteriza por una investigación minuciosa de fuentes históricas. He leído varios de sus libros y no solo disfruto de la trama de los mismos, sino que aprendo sobre diversos eventos históricos y culturas con las que aún no he tenido contacto.
En esta ocasión, leí la versión de tapa blanda que salió bajo el sello Booket, la edición de bolsillo de Grupo Planeta. Me fascinaron las 525 páginas de la novela, ya que sentí que estaba viajando por diversas ciudades de China, aprendí sobre las maravillas de esta cultura milenaria, pero también sobre la discriminación que vivían los propios chinos en su país y sobre cómo debían sobrevivir a la pobreza y la violencia que los rodeaba en el siglo XX.
Portada del libro «Todo bajo el cielo» de Matilde Asensi. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
La historia tiene como protagonista a Elvira, una pintora española radicada en París, que viaja a Shanghai para repatriar los restos de su esposo Rémy. Ella llega acompañada de su caprichosa sobrina Fernanda, quien le dará más de una sorpresa a lo largo del viaje.
ADVERTENCIA: a partir de aquí esta reseña contiene spoilers.
Elvira descubre que Rémy era adicto al opio y que la ha dejado con muchas cuentas por pagar. Durante su desesperación por resolver sus problemas financieros es abordada por el periodista Tichborne, quien la pondrá en contacto con el anticuario Lao Jiang. Él le informará que la Banda Verde asesinó a su esposo y que ella corre un gran peligro si no les entrega el “cofre de las cien joyas”. Dicho cofre resulta ser especial porque contiene un texto que permite acceder a las pistas para encontrar el tesoro escondido en el mausoleo de Shi Huang Ti, primer emperador de China.
Elvira, guiada por sus aprietos económicos, empezará un largo viaje para encontrar el tesoro. Ella estará acompañada por su sobrina Fernanda; Biao, huérfano que entrará al servicio de la joven; Paddy, apelativo amical que utiliza el periodista Tichborne; y Lao Jiang. Todos ellos tendrán que aprender a convivir en un territorio agreste y a cuidarse de no ser asesinados por la Banda Verde.
Mapa de las ciudades que recorren durante la travesía para llegar al mausoleo del primer emperador de China. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Mención especial merece el episodio en el monasterio de Wudang, donde Fernanda aprenderá artes marciales, Elvira profundizará su práctica del Tai chi y nosotros conoceremos aspectos importantes de la historia de China (por ejemplo: cómo nace el Feng shui). Además, en ese lugar se sumará al viaje el maestro Jade rojo cuya sabiduría oriental y destreza en las artes marciales será vital para encontrar el tesoro.
La llegada y posterior escapatoria del mausoleo de Shi Huang Ti solo será posible gracias a la inteligencia de Biao, las precauciones tomadas por Elvira y la valentía del maestro Jade rojo. Ellos lograrán salir con una buena cantidad piedras preciosas y joyas que les asegurarán un buen futuro, pero perderá la vida, por decisión propia, el viejo y enigmático Lao Jiang.
Mapa de Shanghai en el que se aprecia la Concesión francesa y la internacional. (Foto: Sandra Ramírez Checnes).
Como lectora rescató la evolución de Elvira durante todo el viaje, ya que se convierte en una mujer valiente y decidida. Además, su buen corazón la llevará a adoptar a Biao para que pueda tener la oportunidad de tener una familia y estudiar en Francia.
No puedo negar que cuando llegué a la última página del libro sentí una mezcla de alegría y tristeza. Alegría porque llegué a sentirme parte de la familia que formaron los personajes y tristeza porque tuve que despedirme de ellos. Termino esta reseña con la imagen de una Elvira madura y de casi cien años que recuerda las enseñanzas que interiorizó durante su viaje por China. Y me quedo con esta frase: “Hay que vivir aprendiendo a reconocer lo que hay de bueno en lo malo y lo que hay de malo en lo bueno”.
Como buena lectora soy bastante curiosa y el libro Tokio blues, del escritor japonés Haruki Murakami, atrajo mi atención desde hace tiempo atrás, pero no me animaba a leerlo. A veces, cuando las expectativas son altas, la experiencia real no las colma.
Portada del libro Tokio blues. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
El protagonista es Toru Watanabe y a lo largo de la historia lo acompañamos durante una juventud en la que conviven la muerte, el sexo y la desazón. Su mejor amigo se suicida y Watanabe huye a Tokio a estudiar. En esta gran ciudad se reencuentra con Naoko, novia de su amigo fallecido. Con ella entabla una relación extraña que pasará por una serie de altibajos durante las 381 páginas de extensión que tiene el libro.
En una entrevista en el diario El País, Murakami señaló que Tokio Blues fue un experimento y que es incapaz de sentir interés por novelas que no causen desconcierto. El autor logró su objetivo porque esta historia es sumamente desconcertante, ya que a veces sentía que todas las relaciones sexuales o amicales que entablaba Watanabe eran fruto de su imaginación y otras que estaba loco de remate. Tokio blues no se convertirá en uno de mis libros preferidos, ya que es la primera vez que no me conecto intensamente con ningún personaje, menos tuve esa sensación de pérdida al terminar el libro.
¿Ustedes han leído Tokio Blues? Cuéntenme que les pareció e intercambiamos puntos de vista, ya que en la variedad está el gusto. Los leo.
Desde el año 2011 cada 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña. Esta iniciativa me parece genial, ya que, lamentablemente en este mundo, las pequeñas sufren discriminación por su género y edad. No pienso que los niños no la sufran, pero a nosotras nos sigue tocando la peor parte desde edad temprana.
Portadas de los libros Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 1 y 2. ( Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Hace unos meses me regalaron “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Elena Favilli, emprendedora mediática y periodista, y Francesca Cavallo, escritora y directora de teatro. El primer libro contiene cien historias acompañadas de unas magníficas ilustraciones. Cada historia narra en una página la vida de una mujer en el campo en el que se desarrolló, que van desde el arte hasta la ciencia pura y dura. Me encanta que la literatura se utilice como herramienta para inspirar y empoderar a los niños y niñas lectores. Posteriormente se publicó “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2”, que también es un maravilloso compendio de historias ejemplares.
Como lo comentan las autoras en el prefacio del segundo libro, estas obras han sido traducidas a más de treinta idiomas y están en las mesas de noche de casi un millón de hogares. Yo las sigo por su cuenta en Instagram (@rebelgirlsbook) y es genial ver las fotos de padres y madres compartiendo un momento de lectura con sus hijos.
Finalmente, de estos libros me gustaron mucho dos aspectos. El primero es que descubrimos que a los seres humanos nos sigue gustando reunirnos a escuchar una buena historia. Segundo, los cuentos no tienen que ser sumamente dulcificados para capturar la atención de los pequeños lectores, ya que en cada una de estas historias se muestran los obstáculos que sus protagonistas tuvieron que enfrentar para alcanzar sus sueños. No tengan vergüenza de regalárselos a su niña o niño interior. Espero que se animen a leer ambos libros y me cuenten qué les parecieron.
Disfrutando de las historias de Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 1. ( Foto: Pedro Rivas Ugaz).
Me gusta releer el libro “Irremediablemente imperfecto, escandalosamente feliz” del psicólogo italiano Walter Risso porque siento que me baja las revoluciones, pero en el buen sentido de la palabra. Es decir que me ayuda conectarme con el momento presente y dejar de correr por querer hacer mil actividades a la vez.
Risso nos presenta diez premisas liberadoras para dejar de perseguir la perfección idílica que nos vende la publicidad y que es proclamada a los cuatro vientos en las redes sociales. El libro no tiene como objetivo que nos volvamos unos conformistas que están sentados todo el día frente a la computadora viendo la vida pasar, pero sí que abracemos nuestra imperfecta forma de ser y nos reconciliemos con ella. Junto al autor descubrimos lo divertido que es ser imperfecto.
Las premisas van acompañadas por pequeñas historias fruto del trabajo clínico del autor y también por recuerdos de su infancia. Mis premisas favoritas son la tres que nos dice que las personas normales dudan y se contradicen. ¡Hurra! por los dubitativos. Y la octava en la que nos baja el interruptor a los que solemos obsesionarnos con el futuro. Personalmente opino que lo más saludable es hacer planes flexibles que se vayan adaptando a medida que vamos evolucionando como personas. Recordemos que cada ser humano tiene una forma particular de construir su felicidad, así que anímense a leerlo y me comentan que les pareció. Si les gustó este post, los invito a revisar también El patito feo con saco y corbata.
Portada del libro Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Siempre tuve curiosidad de leer a la periodista española Rosa Montero. Escuchaba sobre sus publicaciones y algunas llamaban mi atención, pero nunca he leído lo que se debía sino lo que se me antojaba leer. Este año España fue el país invitado de la Feria del Libro de Lima y Montero vino a nuestra capital, así que fue la mejor excusa para comprarme un par de sus libros. Dejé mi zona de confort -amo leer ficción histórica-, y comencé con ‘El peso del corazón’, que se ambienta en un escenario futurista. Al principio, leer sobre humanoides y un planeta lleno de contaminación, donde hasta el aire tiene un precio, no era de mi agrado. Sin embargo, decidí terminar el libro y aunque no me gustó la historia, sí debo rescatar que disfruté leyendo las reflexiones sobre la vida y la muerte que hace Bruna Husky, la protagonista. Además, los personajes que la acompañan en su travesía aportan matices muy interesantes e incluso te llegas a encariñar con ellos. Mi favorito fue el viejo Yannis, tal vez porque era librero. Si les gustó este post les aconsejo leer el que escribí sobre La carne de Rosa Montero.
Portada del primer libro de Rosa Montero que leí: El peso del corazón. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
¿Qué es lo que realmente quiere Soledad? Es la pregunta que me hice a lo largo de toda la obra “La carne”. Al final logré responderme, pero no quiero aguarles la fiesta con mi conclusión. Solo les comento que este libro es super fácil de leer y hasta siento que se me escurrió de las manos porque lo terminé en tres noches aproximadamente. La historia de amor gira en torno a Soledad, licenciada en Historia del Arte de 60 años, y un gigoló ruso de 32. Los puntos que más valoro del libro son la inclusión de las historias de los escritores malditos con datos muy interesantes y los textos en cursiva donde incursiona Soledad como escritora de su propia historia. Además, debo decir que me encantó el diálogo, incómodo a veces y cómico otras, entre la protagonista y Rosa Montero, quien aparece como personaje en su propio libro. Creo que es una licencia que, como periodista que soy, también me gustaría darme si algún día escribo una genial novela como esta.
Portada del Libro La carne de la autora española Rosa Montero. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Comienzo esta reseña confesando que El patito feo se va a trabajar, de la consultora, profesora y coach Mette Norgaard, me atrapó por su portada. La ilustración llamó tanto mi atención que tuve que comprármelo. Este libro lleva varios años en mi biblioteca y lo adquirí en una Feria del Libro de Lima de hace varios años atrás. Para mí es todo un superviviente, ya que ha enfrentado tres mudanzas y aún sigue a mi lado.
Portada del libro El patito feo se va a trabajar. Me atrajo porque el personaje viste saco y corbata.(Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Cuentos útiles El patito feo se va trabajar se centra en seis cuentos de Hans Christian Andersen y la autora los utiliza como herramientas para analizar diversos aspectos de la vida personal y profesional. A través de ellos nos invita a reflexionar sobre temas como el valor de la opinión, nuestra verdadera misión en la vida, el conocimiento personal, el compromiso y el disfrute del momento presente.
Su obra Este libro se convirtió en un bestseller y ha sido traducido a ocho idiomas. Norgaard tiene un segundo libro titulado TouchPoints, escrito en colaboración con Douglas Conant, quien presidió Nabisco Foods Company, Avon Products y fue CEO de Campbell Soup Company.
Lo considero un libro interesante, ameno y que nos permite detenernos a pensar hacia dónde nos dirigimos como personas y si realmente estamos tomando el camino que nos brinda satisfacción. Me encanta que haya incluido una sinopsis de cada cuento y su versión extendida, ya que para las personas muy ocupadas la obra es muy práctica de leer. El que cada capítulo esté estructurado de forma independiente te da la libertad para comenzar con el cuento que más llame tu atención o te resulte útil en ese momento de tu vida personal o profesional.
El libro El patito se va a trabajar se puede comprar en Amazon.