Día: 9 agosto, 2020

Una canción salvaje de Victoria Schwab

¿Los monstruos son producto de las acciones de los seres humanos? Según Victoria Schwab, escritora estadounidense creadora de historias de fantasía, la respuesta es afirmativa. Al menos es lo que nos explica a través de Una canción salvaje, libro que nos presenta a la ciudad de Verity y a los seres que habitan en ella: humanos y monstruos en guerra constante.

Los monstruos creados por los humanos
Schwab nos arrastra a esta ciudad dividida en norte y sur. En la primera se pagan altos precios al mercenario Callum Harker por la protección contra los monstruos y en la segunda se lucha junto al ejército de Henry Flynn para sobrevivir a los mismos. Los tres tipos de seres que son productos de los pecados y la violencia de las personas son: los Corsai, los Malchai y los Sunai. Además, cada uno tiene una canción tétrica.

Portada de Una canción salvaje. Foto: Sandra Ramírez Checnes.

Dos familias
La historia comienza con Kate, hija de Harker, incendiando una iglesia para que la expulsen de la sexta escuela a la que asiste y regresar a Verity junto a su padre, ya que anhela demostrarle que es merecedora de llevar su apellido y algún día comandar la ciudad en su lugar. La otra familia está formada por Flynn, su esposa Emily y los tres Sunai que cría como hijos: Ilsa, Leo y August. Lo más curioso es que a pesar de que en la segunda conviven con tres monstruos, los lazos de afecto son más profundos y hasta logran tener a un gato como mascota.

Verity
La autora logra que la ciudad sea un personaje omnipresente que abraza toda la historia, ya que sus calles derruidas y la oscuridad que delinea sus fronteras son como una enfermedad que no puede superar. Además, la tensión que flota en el ambiente es como una fiebre que se enciende al anochecer y da vía libre a los monstruos para salir a matar. Deja de leer desde aquí si aún no has leído el libro y pasa al último párrafo.

Kate y August
Por un momento pensé que se iba a usar al clásico Romeo y Julieta, pero la autora no cae en el facilismo y eso me encantó. La relación de Kate y August no nace de una atracción física o un romance en ciernes, sino como parte de la guerra. Ella quiere cazarlo y mostrarlo como un trofeo ante su padre. Él fue enviado a la escuela a espiarla para poder usarla como ventaja si se rompe la tregua. Lo resaltante de su vínculo es que August logra sentirse menos monstruo al no abandonar a Kate y ella se permite volver a ser humana al confiar en un ser que le puede robar el alma al tocar su violín.

Ilustración que presenta a Kate Harper y August Flynn. Foto: Nanfe. CC BY-NC-ND 3.0

En esta reseña, debo confesar que no soy fan de los libros de fantasía, pero la narrativa de Victoria Schwab me atrapó de principio a fin. La construcción del mundo, los matices de los personajes y los niveles de intensidad que se manejan en esta historia son toda una montaña rusa de emociones. Sufres con August, te indignas con Harker, deseas escuchar la voz de Ilsa y quieres acompañar a Kate para que no se sienta abandonada. Un libro altamente recomendado por esta lectora voraz y, si quieres conocer otro tipo de monstruo, lee mi post sobre El sabueso de los Baskerville. Los clásicos también tienen un encanto particular.