Reseña de “Todo bajo el cielo” – Matilde Asensi

Portada del libro "Todo bajo el cielo" de Matilde Asensi. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)

“Todo bajo el cielo” se publicó en septiembre de 2006 y es la quinta novela de la española Matilde Asensi. Ella estudió periodismo y siempre tuvo la vocación de convertirse en escritora. Inicialmente fue llamada  “la Pérez Reverte femenina” y a ella le encantaba. A pesar de que en España se consideraba a la novela de aventuras como un género menor, ella no lo veía de esa manera. Desde mi punto de vista, su trabajo ha impulsado la revalorización de este tipo de novelas, puesto que la obra de Asensi se caracteriza por una investigación minuciosa de fuentes históricas. He leído varios de sus libros y no solo disfruto de la trama de los mismos, sino que aprendo sobre diversos eventos históricos y culturas con las que aún no he tenido contacto.

En esta ocasión, leí la versión de tapa blanda que salió bajo el sello Booket, la edición de bolsillo de Grupo Planeta. Me fascinaron las 525 páginas de la novela, ya que sentí que estaba viajando por diversas ciudades de China, aprendí sobre las maravillas de esta cultura milenaria, pero también sobre la discriminación que vivían los propios chinos en su país y sobre cómo debían sobrevivir a la pobreza y la violencia que los rodeaba en el siglo XX.

Portada del libro "Todo bajo el cielo" de Matilde Asensi. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Portada del libro “Todo bajo el cielo” de Matilde Asensi. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)

La historia tiene como protagonista a Elvira, una pintora española radicada en París, que viaja a Shanghai para repatriar los restos de su esposo Rémy. Ella llega acompañada de su caprichosa sobrina Fernanda, quien le dará más de una sorpresa a lo largo del viaje.

ADVERTENCIA: a partir de aquí esta reseña contiene spoilers.

Elvira descubre que Rémy era adicto al opio y que la ha dejado con muchas cuentas por pagar. Durante su desesperación por resolver sus problemas financieros es abordada por el periodista Tichborne, quien la pondrá en contacto con el anticuario Lao Jiang. Él le informará que la Banda Verde asesinó a su esposo y que ella corre un gran peligro si no les entrega el “cofre de las cien joyas”. Dicho cofre resulta ser especial porque contiene un texto que permite acceder a las pistas para encontrar el tesoro escondido en el mausoleo de Shi Huang Ti, primer emperador de China.

Elvira, guiada por sus aprietos económicos, empezará un largo viaje para encontrar el tesoro. Ella estará acompañada por su sobrina Fernanda; Biao, huérfano que entrará al servicio de la joven; Paddy, apelativo amical que utiliza el periodista Tichborne; y Lao Jiang. Todos ellos tendrán que aprender a convivir en un territorio agreste y a cuidarse de no ser asesinados por la Banda Verde.

Mapa de las ciudades que recorren durante la travesía para llegar al mausoleo del primer emperador de China. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)
Mapa de las ciudades que recorren durante la travesía para llegar al mausoleo del primer emperador de China. (Foto: Sandra Ramírez Checnes)

Mención especial merece el episodio en el monasterio de Wudang, donde Fernanda aprenderá artes marciales, Elvira profundizará su práctica del Tai chi y nosotros conoceremos aspectos importantes de la historia de China (por ejemplo: cómo nace el Feng shui). Además, en ese lugar se sumará al viaje el maestro Jade rojo cuya sabiduría oriental y destreza en las artes marciales será vital para encontrar el tesoro.

La llegada y posterior escapatoria del mausoleo de Shi Huang Ti solo será posible gracias a la inteligencia de Biao, las precauciones tomadas por Elvira y la valentía del maestro Jade rojo. Ellos lograrán salir con una buena cantidad piedras preciosas y joyas que les asegurarán un buen futuro, pero perderá la vida, por decisión propia,  el viejo y enigmático Lao Jiang.

Mapa de Shanghai en el que se aprecia la Concesión francesa y la internacional. (Foto: Sandra Ramírez Checnes).
Mapa de Shanghai en el que se aprecia la Concesión francesa y la internacional. (Foto: Sandra Ramírez Checnes).

Como lectora rescató la evolución de Elvira durante todo el viaje, ya que se convierte en una mujer valiente y decidida. Además, su buen corazón la llevará a adoptar a Biao para que pueda tener la oportunidad de tener una familia y estudiar en Francia.

No puedo negar que cuando llegué a la última página del libro sentí una mezcla de alegría y tristeza. Alegría porque llegué a sentirme parte de la familia que formaron los personajes y tristeza porque tuve que despedirme de ellos. Termino esta reseña con la imagen de una Elvira madura y de casi cien años que recuerda las enseñanzas que interiorizó durante su viaje por China. Y me quedo con esta frase: “Hay que vivir aprendiendo a reconocer lo que hay de bueno en lo malo y lo que hay de malo en lo bueno”.